Néctor Mejía

La práctica artística de Nector Mejía nace del asombro de lo cotidiano y de una necesidad profunda de traducir lo invisible: los paisajes interiores, los sueños que se filtran en la vigilia, las emociones que habitan los gestos más simples. Trabaja desde la pintura, la escultura y el dibujo como territorios de exploración simbólica, donde las imágenes de la vida diaria se transforman en escenarios oníricos, cargados de resonancias poéticas y metafísicas.
Algunos han vinculado la obra con el surrealismo, y aunque se reconocen afinidades, su búsqueda se orienta más hacia una poética personal: una que se alimenta de la introspección, del silencio, de la contemplación propia. Le interesa crear atmósferas que invitan a la pausa, que despierten en el espectador emociones humanas positivas, como la calma, la ternura o la nostalgia.
Cada obra es una tentativa de habitar lo inasible, de construir espacios que no obedecen a la lógica del mundo físico, sino a la lógica del alma. Pinta para acercarse a lo que no tiene nombre, para dar forma a lo que se siente pero no se dice. En ese tránsito, la imagen cotidiana se vuelve símbolo, y el arte, una forma de meditación.
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