Giovanni Rojas explora a través de la técnica del dibujo con grafito, la relación entre arte y moda. Con lapremisa de “la profundidad de la apariencia” nos invita a mirar más allá del traje como prenda;
sugiriéndonos cuestionar la rigidez y las limitaciones funcionales del vestido. Crea imaginarios y reflexiones a través de una mirada que se traduce al dibujo. En su mirada, el vestido se desprende de sus ataduras estructurales, se fragmenta, elimina el cuerpo y se convierte en algo más que una simple cobertura: es un espacio que revela tanto lo visible como lo invisible. No se trata de un simple vaciamiento formal, sino de una reflexión profunda sobre cómo nos mostramos al mundo, sobre la dualidad entre lo que somos y lo que aparentamos ser. La fragmentación da paso a una multiplicidad: el traje se convierte en una segunda piel, en una extensión de lo que somos, mientras subraya lo efímero de la proyección. La pieza se reinventa constantemente, alejándose de su propósito original para abrirse a nuevas interpretaciones.

La monocromía predominante en sus dibujos, en su aparente simplicidad, cumple uno rol simbólico clave. Al reducir la paleta de colores y evitar que se convierta en un elemento distractor, se permite explorar los matices y los contrastes de los grises. El blanco y negro, con sus tonos intermedios, indican la ambigüedad inherente a la naturaleza humana, que no se define por etiquetas claras, sino por las zonas intermedias, por las tensiones entre los opuestos. Esta paleta evoca la precisión y la disciplina, cualidades que son inherentes al diseño y al artista, pero que en el arte se transforman para reflejar una visión más libre, menos regida por Reglas estrictas. La presencia cromática sólo llegará a manifestarse en algunas de sus obras pictóricas, rompiendo así la rigidez de la monocromía.
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