ARTBO 2026

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Paisaje

Mirar un paisaje era casi un acto religioso. El romanticismo alemán pintó viajeros solitarios frente a mares de niebla y montañas inabarcables, encontrando en ese vértigo una forma de trascendencia. Los pintores viajeros de los siglos XVIII y XIX heredaron esta mirada y la llevaron a estas tierras, recorriendo cordilleras y selvas con el cuaderno de bocetos en la mano, siempre desde la distancia de quien pasa, nunca desde la permanencia de quien habita. Tradicionalmente, el arte abordó el paisaje como una imagen para ser contemplada a la distancia. Esta propuesta parte de esa herencia para subvertirla, desplazando el horizonte hacia una experiencia situada y táctil.
La galería Otros 360° presenta obras de seis artistas que, desde sus exploraciones individuales, proponen otras formas de aproximarse al paisaje.

El territorio se pliega en las cerámicas de Alejandro Frieri, donde la geografía se comprime en relieves orgánicos que crecen desde un centro vacío, siguiendo una lógica cercana a la formación de una cordillera o a la erosión de un río. María Paula Suárez reinterpreta lo botánico como un jardín íntimo de bordado y memoria, un vehículo emocional en el que, como ella misma afirma, “la existencia es alquimia”: una transformación constante del territorio y de quien lo observa.

La pintura tensiona este tránsito. Iván Loboguerrero expande la vegetación en superficies vibrantes, hojas y colores que construyen un paisaje que el espectador debe recorrer y recomponer con la mirada. Frente a esta apertura, Jaime Franco propone la densidad de capas que evocan una arquitectura en ruina, enfrentando el cálculo y el orden con un color que se derrama sin plan.

Camila Gaviria reduce la montaña a dibujos en grafito sobre relieves de madera, donde astillas, vetas y superficies rugosas revelan el territorio sin representarlo directamente. Néstor García, por su parte, confina el horizonte en objetos cotidianos como una lata o una hamaca, haciendo que el territorio entero quepa en aquello que usamos a diario sin pensar en ello como naturaleza.

El paisaje ya no se mira: es un espacio de relación crítica que se habita y se transforma. Quien recorre esta muestra no se lleva una vista de vuelta a casa, sino una experiencia situada en el cuerpo.

Texto: Juanita Escobar
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