Joel Grossman

Su trabajo explora la inestabilidad de la forma dentro de un sistema fijo. Con el tiempo, su práctica ha transitado por un proceso de reducción, llegando al cubo como una estructura fundamental: una unidad elemental a través de la cual se organizan la materia, el espacio y el pensamiento.

Trabajando principalmente en piedra, desarrolla un diálogo entre el material en bruto y la geometría precisa. Talla y construye espacios cúbicos dentro de bloques sólidos, situando la irregularidad del exterior en tensión con interiores refinados, a menudo coloreados. Estos volúmenes internos sugieren espacios de concentración, que son a la vez arquitectónicos, psicológicos y simbólicos.

Se interesa por las estrategias formales de repetición presentes en el minimalismo, así como por la lógica monumental de construcción propia de las civilizaciones antiguas. En esta intersección, su obra busca una simplicidad que respete tanto el material como el gesto que lo transforma.

En un momento en el que lo artificial reemplaza cada vez más a lo natural, aborda la escultura como una forma de regresar a lo esencial. El proceso en sí mismo —físico, directo y presente— es central en su práctica. A través de este, el material no solo es moldeado, sino que gradualmente se convierte en idea.

Más que imponer la geometría sobre la materia, su intención es descubrirla, revelando un orden subyacente que parece estar ya inscrito en el material. Cada escultura se convierte en una manera de trazar una conexión entre lo que fue y lo que está por venir, articulando tiempo, espacio y forma dentro de una misma estructura.
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