ORDEN <-> CAOS

JAIME FRANCO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jaime Franco es principalmente un pintor, un artista de taller, de lienzo, de proceso. Trabaja varias obras al mismo tiempo, moviéndose entre ellas como si cada una le dictara el momento justo en que debe ser intervenida. A veces las deja de lado durante semanas, hasta que reaparecen con una nueva posibilidad. Usa pinceles, brochas, herramientas que él mismo diseña, adaptando el gesto a lo que la superficie exige. Deja al descubierto rastros y vestigios de lo que se erosiona, figuras o estructuras geométricas que parecen firmes, pero se desestabilizan.

A lo largo del tiempo, su obra ha ido abriendo conexiones entre pintura, arquitectura e ingeniería. No hay un solo eje, sino muchos momentos entrelazados, unidos por una tensión. En sus obras dialogan la estructura y la ruina, la luz y la sombra.

Desde el Renacimiento, la arquitectura de la utopía ha buscado condensar en el espacio físico un orden perfecto. Ciudades como Palmanova, fortaleza fundada en 1593 en el norte de Italia con forma de estrella, prometían armonía y defensa total. Los tratados de Tommaso Campanella en La Ciudad del Sol (1602), de Francis Bacon en La Nueva Atlántida (1627) y de Johann Valentin Andreae en Christianópolis (1619) imaginaron comunidades dirigidas por la razón, la ciencia o la fe, donde cada edificio y cada regla social respondían a una idea de perfección. Pero en esas visiones late también la posibilidad de su ruina, lo cerrado y simétrico, lo que pretende ser inmutable, pronto se vuelve rígido, incapaz de acoger lo imprevisto, incapaz de contener lo humano. Esta obra nos enfrenta a la idea de que, como el ser humano, nunca es perfecta, y recuerda que la obsesión por un orden absoluto convive siempre con la certeza de nuestra propia caótica imperfección.
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